Sobre el horizonte que define la verticalidad arquitectónica de Puebla emerge Sadro AM 2101
Lead Designer: Yamil Slim Vargas
Año: 2025
El desafio
El principal desafío de Sadro AM 2101 consistió en materializar una experiencia lumínica capaz de convivir con la espectacularidad de las vistas panorámicas de Puebla sin competir con ellas. La arquitectura demandaba una iluminación que acompañara los ritmos de la vida cotidiana, pero que al mismo tiempo desapareciera para permitir que el protagonismo permaneciera en la materialidad, el paisaje y la contemplación del cielo nocturno. La complejidad técnica del proyecto se incrementó por la necesidad de integrar múltiples capas de iluminación arquitectónica, decorativa y circadiana dentro de una residencia de alta gama, manteniendo un control absoluto sobre el deslumbramiento, la uniformidad visual y la calidad de la atenuación. El diseño requería escenas capaces de transitar desde una iluminación funcional para actividades cotidianas hasta atmósferas contemplativas con niveles mínimos de iluminación, algunas operando al 1% de intensidad sin comprometer estabilidad, confort visual ni consistencia cromática. Uno de los mayores retos fue la creación de un cielo estrellado integrado a la arquitectura. Más que reproducir un efecto decorativo, el objetivo era construir una representación emocional del firmamento mediante 4,800 puntos de luz individuales capaces de formar constelaciones y composiciones dinámicas, generando una experiencia inmersiva que conectara al usuario con la noche incluso desde el interior de la residencia. Adicionalmente, la infraestructura eléctrica y de control exigió una coordinación precisa entre arquitectura, interiorismo, ingeniería eléctrica y automatización. La convivencia de múltiples protocolos de control, sistemas de bajo voltaje y luminarias de alta precisión requería una estrategia robusta de distribución eléctrica y gestión de señales para garantizar un funcionamiento impecable a largo plazo.
Nuestra solución
La solución se desarrolló a partir de una filosofía donde la tecnología debía permanecer invisible, permitiendo que la emoción y la experiencia fueran los verdaderos protagonistas. Se implementó una arquitectura de iluminación basada principalmente en sistemas de 24VDC, permitiendo una integración limpia de iluminación lineal, cortesías, elementos decorativos y aplicaciones especiales con altos niveles de precisión y eficiencia energética. La infraestructura eléctrica fue diseñada mediante una extensa red de conductores independientes para potencia y señal, minimizando interferencias electromagnéticas y garantizando la estabilidad operativa de todos los sistemas de control. Para lograr la flexibilidad requerida, se integró una plataforma híbrida de control utilizando protocolos DALI y 0-10V, permitiendo la gestión individual de escenas, niveles de intensidad y transiciones dinámicas entre espacios. Esta estrategia hizo posible que cada área respondiera a necesidades específicas de uso, desde ambientes sociales de alta presencia visual hasta escenarios nocturnos extremadamente sutiles orientados al bienestar y la recuperación fisiológica del usuario. El cielo estrellado fue desarrollado mediante 4,800 puntos de luz controlados individualmente e integrados con tecnología Ketra, permitiendo una reproducción precisa de constelaciones, variaciones de intensidad y ajustes cromáticos de alta fidelidad. Esta intervención transformó el plafón en una extensión del paisaje exterior, estableciendo un vínculo emocional entre la arquitectura y el cosmos. La combinación de temperaturas de color cuidadosamente seleccionadas —desde cálidos 1800K en recorridos nocturnos hasta 3000K en áreas de arte y funcionalidad— permitió construir una narrativa visual coherente a lo largo de toda la residencia. Cada fuente luminosa fue calibrada para revelar texturas, enfatizar la materialidad y acompañar el comportamiento natural del usuario a lo largo del día. El resultado es una residencia donde la ingeniería de iluminación y la sensibilidad arquitectónica convergen para crear una experiencia profundamente humana; un espacio donde la tecnología desaparece y la luz se convierte en un lenguaje capaz de conectar al habitante con la arquitectura, la ciudad y las estrellas.